Mario Bendersky. Coordinador del Departamento de Prevención Cardiovascular del Instituto Modelo de Cardiología Privado. (Foto: Raimundo Viñuelas)

Las responde Mario Bendersky, coordinador del Departamento de Prevención Cardiovascular del Instituto modelo de Cardiología Privado.

–Tengo 44 años y mis padres tenían hipertensión arterial. ¿Cómo puedo saber si yo también la tengo?

–Una persona de 44 años, cuyos ambos padres son o eran hipertensos, tiene muchas posibilidades de serlo también. Contamos con la enorme facilidad de que el diagnóstico de hipertensión es sencillo: se hace tomando la presión, que es un procedimiento fácil. Esa persona tiene que tomarse la presión al menos dos veces al año en un lugar confiable. ¿Cuándo sospecharlo? Si la persona tiene más de 135 / 85 –que vendría a ser 13,5/8,5–, tiene que informar sobre eso a su médico y también agregarle el dato de que sus padres eran hipertensos. Las causas genéticas –son varias, porque hay múltiples mecanismos que se alteran que son heredados– son responsables de más del 90 por ciento de los casos de hipertensión.

–En los chequeos de rutina que me realizo no me han detectado hipertensión, pero tengo antecedentes familiares, ¿debería hacer un control de 24 horas?

–No, en Argentina, no. Ese control de 24 horas se llama “Mapa”, que es la sigla de “monitoreo ambulatorio de la presión arterial”. En el Reino Unido, las guías para la práctica médica señalan que para el diagnóstico de la presión es necesario un monitoreo ambulatorio; pero en Argentina, no. Sí, en cambio, tiene que ir al menos dos veces al año a un lugar confiable donde puedan tomársela y seguir una serie de pautas, como mantenerse sentado cinco minutos y, si el promedio de las tomas es 135/85, consultar con el médico. En Argentina, el monitoreo ambulatorio se deja para casos en los que hay duda del diagnóstico o del seguimiento del tratamiento.

–¿La edad avanzada es un factor de riesgo?

–En los países occidentales, sí. Hay estudios realizados en poblaciones aborígenes que muestran, en cambio, que en ellas no aumenta la hipertensión con la edad. En la población occidental, la proporción de hipertensos aumenta con la edad, hasta llegar a cifras sorprendentes. Por ejemplo: en casi un 70 por ciento, los mayores de 70 años en la Argentina tiene alguna forma de hipertensión arterial.

–Tengo hipertensión, tomo los medicamentos y hago actividad física y dieta saludable. En las últimas tomas de tensión los datos son normales: ¿puedo interrumpir la medicación?

–En general, la respuesta es no. Eso sólo lo puede decidir, en unos pocos casos, el médico tratante, pero la mayoría de las veces la respuesta es no suspender.

–Tengo hipoacusia y por eso es difícil para mí utilizar el tensiómetro tradicional. ¿Son confiables los digitales? ¿Debería complementarlo con un control en enfermería?

–Algunas marcas de tensiómetros digitales son confiables. Es importante que se sepa que, en general, las guías de hipertensión de asociaciones científicas argentinas –que están a disposición del público y se bajan gratuitamente de Internet–, informan sobre las marcas validadas. No obstante, el que decide sobre ello es el médico, no el paciente. No obstante contar con ese equipo, lo más conveniente es que se tome dos o tres veces al año la tensión con los sistemas convencionales y tomados por alguien que sepa hacerlo.

–¿Ha aumentado el número de casos de hipertensión?

–En la Argentina, aproximadamente uno de cada tres adultos tiene alguna forma de hipertensión. Y el problema fundamental es que muchos de ellos no lo saben, porque muchísimas veces no da síntomas. Con respecto a aquellos que sí lo saben, no todos reciben un tratamiento y, por otro lado, totalmente controlados, se calcula que no más del 20 por ciento de los casos. Es una realidad sanitaria muy pobre que podría superarse con más consultas a profesionales especializados.

Posibles causas de la enfermedad en la infancia

–Tanto mis padres como yo tenemos hipertensión. ¿Pueden tenerla mis hijos de 10 y 12 años?

–Muchos niños de 10 o 12 años tienen hipertensión.

En la mayoría de los casos, la genética es la causa. Hay un pequeño porcentaje de ellos que tiene hipertensión relacionada no con la genética de los padres, sino con mecanismos heredados que no funcionan bien para controlar la presión arterial. Ese mal funcionamiento puede suceder en edades tempranas de la vida, por una alteración de origen renal que provoca la secreción de una sustancia que sube la presión. En esos casos menos frecuentes, se trata de un solo mecanismo genético que no funciona bien.

El niño, en ese caso, no es el único hipertenso de la familia, hay otros miembros que también tienen la enfermedad, la cual –en esas situaciones– generalmente es muy difícil de manejar. Son hipertensiones raras, que suelen verse en la segunda década de la vida. En esos niños, por ejemplo, el riñón ha heredado una capacidad deficitaria de transportar elementos que actúan sobre la presión como el sodio y el potasio.

Esas formas raras de hipertensión se llaman “monogénicas”, la causa genética es una sola anormalidad.

En cambio, cuando decimos que más del 90 por ciento de los casos de hipertensión tienen base genética, nos referimos a déficits en el control de la presión por muchos y concomitantes mecanismos que, juntos, hacen subir la presión arterial.

El médico no diagnostica sólo hipertensión, sino que tiene que determinar qué forma de hipertensión tiene, porque cada una se trata de una forma especial.

Instituto Modelo de Cardiología
Coordinador del Departamento de Prevención Cardiovascular:
Mario Bendersky
Fuente:
La Voz del Interior