El 19 de octubre se celebra el día mundial del cáncer de mama con la intención de que la población, especialmente las mujeres, conozcan acerca de esta enfermedad y de esta manera se concienticen de los principales aspectos preventivos, diagnósticos y terapéuticos de la misma.

En una información previa en esta página se publicó acerca de las principales recomendaciones respecto a los diversas medidas que aumentan la detección temprana de esta enfermedad, acciones éstas que aumentan los índices de curación del cáncer de mama por llegar a un diagnóstico en etapas temprana en dónde las terapias son más eficaces.

Creemos importante informar otros aspectos que hacen a la información necesaria para conocer los factores de riesgos relacionados al estilo de vida que aumentan la probabilidad del desarrollo de un cáncer de mama (ya que podrían evitarse o moderarse).

La presencia de un factor de riesgo no significa que inevitablemente en todos los casos llevará al desarrollo de la enfermedad, pero si es posible disminuirlo, su impacto aportará al conjunto de medidas preventivas activas que en suma serán beneficiosas.

Cuáles serían las recomendaciones entonces:

Es conocida la relación entre la ingesta de alcohol y el aumento del riesgo de padecer un cáncer de mama, por esta razón es recomendable no ingerir más una bebida por día.

Es conocida la posible relación entre la ingesta de grasas y el probable riesgo de aumento de incidencia del cáncer de mama.
Esta ingesta llevaría a un aumento de la grasa corporal ocasionando una mayor probabilidad de desarrollo de obesidad y las subsecuentes alteraciones que la misma produce en el aumento de hormonas que estimulan el desarrollo de cáncer de mama (mayores niveles de estrógenos o de insulina que las personas si obesidad).

No hay recomendaciones respecto a que una dieta rica en frutas y vegetales y baja en grasas disminuya el riesgo de cáncer de mama.

Sí es clara la relación que el aumento de ingesta de grasas eleva el riesgo de obesidad.

No existen tampoco recomendaciones que sugieran que la ingesta de determinadas vitaminas tengan un efecto protector o inductor de esta enfermedad.

Muchos estudios han demostrado que la actividad física sostenida no sólo disminuye el riesgo de cáncer de mama.

Por otra parte, las pacientes con cáncer de mama temprano tratadas y que realizan actividad física tienen mejores resultados terapéuticos que aquellas que no se ejercitan.

La recomendación es realizar actividad física al menos 150 minutos por semana y con frecuencia sostenida.

Por otra parte es importante saber respecto a la evolución de los distintos tratamientos a lo largo del tiempo.

Desde los inicios del 2000, los esfuerzos combinados de los investigadores tanto en el laboratorio como en la clínica han llevado a nuevos refinamientos en el tratamiento.

Por el lado quirúrgico, los ensayos aleatorios han demostrado la seguridad de las operaciones más pequeñas para lidiar con las ganglios linfáticos en la axila, donde las células cancerosas tienden a diseminarse inicialmente desde la mama.

Solía ser el caso que se extirparan todos las ganglios axilares, pero los cirujanos ahora pueden identificar aquel/llos que sirve/n de información respecto a si los otros van a estar o no comprometido conocidos como ganglios centinela, y eliminarlos. Si son negativos, no se necesita más cirugía.

Esto da lugar a mucho menos problemas postoperatorios como el dolor del hombro y el edema linfático del brazo.

Actualmente existe el concepto de Tratamiento Personalizado, que es aquel que está dirigido a alguna característica distintiva de la célula tumoral que la hace diferente a otro subtipo de la misma.

Los nuevos fármacos que apuntan a determinadas partes únicas de la célula cancerosa son más efectivos y menos tóxicos.

Un ejemplo práctico de ésto es el uso de nuevos anticuerpos para apuntar a un subconjunto particular de cánceres de mama llamados cánceres «HER2 positivos». Estos cánceres tienen una sobrecarga de una proteína llamada HER2 en sus superficies celulares, que es el objetivo de la droga. Se diseñaron los anticuerpos para matar las células cancerosas con porciones de proteína de HER2 en ellos.

La positividad de HER2 solía ser el diagnóstico de cáncer de mama más temido, pero las mujeres con estos cánceres ahora pueden alcanzar tasas de recurrencia muy bajas con una combinación de quimioterapia postoperatoria y el anticuerpo trastuzumab. Los ensayos aleatorios en todo el mundo mostraron que mientras que la quimioterapia más el agregado de trastuzumab redujo a la mitad el riesgo de recurrencia.

El cáncer de mama todavía afecta a muchas mujeres (y a un pequeño número de hombres), pero su mortalidad ha disminuido por efecto de los programas de detención temprana y por las nuevas terapias disponible.

Si bien se ha logrado mucho, aún queda mucho por aprender.

La clave del éxito son los ensayos clínicos de alta calidad que prueban las nuevas terapias desarrolladas en los estudios preclínicos.