–¿Qué es un tic?

–Los tics son movimientos o sonidos que se realizan de manera repetitiva e involuntaria; es decir, que aunque las personas quisieran controlarlos no pueden hacerlo. Un ejemplo clásico para entender esto es comparar un tic con el hipo. Podemos no querer tener hipo, pero nuestro organismo, de todas maneras, lo reproducirá.

Los tics pueden ser motores o vocales. Un tic motor es la realización de algún movimiento con alguna parte del cuerpo: parpadear, mover la cabeza, sacudir la mano, encogerse de hombros, etcétera. Un tic vocal es la emisión de algún sonido como tararear, gritar o incluso decir alguna frase.

–¿Qué es el síndrome de Tourette?–El síndrome de Tourette es una afección del sistema nervioso que se caracteriza por la presencia de tics, tanto motores como vocales, por más de un año. Para ser atribuidas al síndrome de Tourette, estas manifestaciones tienen que haber comenzado antes de los 18 años de edad y no ser secundarias a otra enfermedad neurológica.

–¿Toda persona con tics tiene síndrome de Tourette?

–No. No necesariamente una persona que presenta tics evoluciona hacia un síndrome de Tourette. Por el contrario, la mayoría de los tics suelen mejorar e incluso desaparecer completamente.

Cuando una persona presenta tics por menos de 12 meses, se dice que tiene un “trastorno de tic transitorio”. Si los síntomas persisten por más de 12 meses, pero son sólo vocales o motores, puede afirmarse que tiene un “trastorno de tic persistente”.

–¿Cómo es la historia natural de esta afección?

–Los tics pueden comenzar entre los 5 y 10 años de edad, en general con movimientos en el área de la cabeza y cuello. Empeoran durante momentos de estrés o de gran emoción y tienden a mejorar cuando la persona está tranquila o concentrada en una actividad. Durante el periodo de la adolescencia, la mayoría de los tics tienden a disminuir y, en ocasiones, desaparecen completamente.

Aunque en producciones de ficción u otro tipo de contenidos audiovisuales de los medios de comunicación social se presente a las personas que tienen síndrome de Tourette profiriendo palabras que en la sociedad son consideradas soeces en forma involuntaria (lo cual se denomina “coprolalia”) o repitiendo constantemente las palabras de otras personas (“ecolalia”), estos síntomas son raros.

El síndrome de Tourette a menudo está acompañado de otras afecciones concurrentes.

–¿Cuál es la causa del síndrome de Tourette?

–Aunque actualmente no sabemos exactamente su causa, los estudios existentes parecen indicar que, sobre una predisposición genética, la ocurrencia de factores ambientales podría favorecer su aparición.

Tratamientos

Existen tratamientos para ayudar a controlar los tics y las afecciones concurrentes.

La terapia conductual es un tratamiento que enseña diferentes maneras de controlar los tics. En ella están comprometidos no solo los pacientes, sino también los profesionales que deben entrenarse para este abordaje, los padres y la comunidad.

La información que se brinda a la sociedad es de gran importancia, sobre todo si recordamos que la mayoría de estos síntomas comienza entre los 5 y 10 años de vida, es decir en la etapa escolar. En ese período, los niños no pueden evitar los tics, y no interrumpen a propósito, es por eso que el conocimiento, tanto de los padres como de maestros y compañeros de la escuela sobre esta afección, puede aumentar la comprensión sobre los síntomas, reducir las burlas y disminuir el estrés de las personas que los padecen.

En ocasiones, algunos pacientes no responden ni a la medicación, ni a la terapia conductual. En ellos se puede indicar un tratamiento de estimulación cerebral profunda. Consiste en el implante de dos electrodos a nivel cerebral que luego se conectan a un marcapasos que realizará la estimulación.

Es el mismo tratamiento que se puede indicar para pacientes con enfermedad de Parkinson. Se utiliza para tratar los tics que pueden ser dolorosos o causen lesiones, interfieran con los estudios, el trabajo o la vida social o que causen mayor estrés. Los pacientes que sean candidatos a este tipo de intervención deben ser mayores de 25 años, tener un deterioro severo de su calidad de vida, participar activamente en la terapia conductual durante seis meses sin presentar mejoría.

(*) Médico recibido en la Universidad Católica de Córdoba (UCC). Es especialista en Neurocirugía por el Consejo de Médicos de la Provincia de Córdoba y la Universidad Nacional de Córdoba. Neurocirujano del Instituto Modelo de Cardiología (IMC).

Fuente: La Voz del Interior