Vivimos tiempos difíciles y ser madre en tiempos de crisis es casi una gran aventura. Siempre estamos pendientes de nuestra familia y muchas veces nos olvidamos de nosotras mismas. Por eso, desde nuestro lugar de mujeres y médicas, acercarles algunas sugerencias para cuidarnos mejor.

Lo primero que podemos decir es que al menos, una vez al año tenemos que efectuarnos un control médico, que consiste en un examen ginecológico, un Papanicolau y una colposcopía (para ver si hay alguna lesión en el cuello del útero), una mamografía y una ecografía toco-ginecológica.

Puede darse el caso que a veces no logramos el embarazo deseado y la visita al ginecólogo es importante para conocer los factores que producen la esterilidad en la pareja y su tratamiento. Ya sea previo al embarazo, o bien durante los primeros meses de gestación, se aconseja realizar la visita al ginecólogo quien efectuará los controles pertinentes para mantener la salud de la madre y el bebé en las mejores condiciones.

Entre los 30 y 45 años pueden aparecer otras patologías como quistes de ovario, fibromas uterinos, pólipos, endometriosis, embarazo ectópico, o alteraciones en las trompas, las cuales requerirán, para su detección, no sólo el examen genital, sino la ecografía ginecológica.

De a poco debemos ir preparándonos para las próximas décadas donde atravesaremos la peri menopausia, la menopausia y la pos-menopausia; los controles deben continuar con prevención, especialmente del cáncer de mama y cáncer de cuello uterino. Ya en los cincuenta años se producen cambios hormonales, los famosos «sofocos», aumento de peso, disminución de la líbido, problemas éstos de fácil tratamiento y solución. Es importante también consultar sobre cómo prevenir la osteoporosis, la enfermedad cardiovascular y la hipertensión, temas éstos que a veces les restamos importancia.

En esta época de nuestra vida comienzan algunas pérdidas importantes, sea de nuestros padres… de algún amigo… se nos casan los hijos o se van a vivir solos y muchas de nosotras entramos en crisis, conocida como «el síndrome del nido vacío». Nosotras queremos recomendarles realizar actividades físicas, mejorar los hábitos alimenticios, proveer al organismo las vitaminas y minerales necesarios, especialmente el calcio, encontrar un hobby, evitar el cigarrillo y el alcohol, controlar el peso y el stress y fortalecer siempre la comunicación, a fin de procurarnos una buena calidad de vida.

En la tercera edad debemos continuar con la prevención del cáncer de mama, cáncer de ovario, cáncer de endometrio y cáncer de vulva; el diagnóstico precoz, en muchos casos, significa curación. (31)

Nuestros hijos

Las mujeres-madres sabemos que la salud de nuestros hijos es fundamental para la tranquilidad familiar.

En la niñez debemos procurarles una buena alimentación, cumplir con los calendarios de vacunación, incorporar la actividad física y llevarlos a los controles médicos necesarios.

Si somos madres de hijas adolescentes, es muy importante acompañarlas en una etapa de cambios, como así también contestar sus preguntas sobre la sexualidad. En caso de trastornos en los ciclos menstruales (tales como dolor o irregularidad), es fundamental mantener un diálogo abierto y realizar la consulta ginecológica. Cabe decir aquí que la primera visita al especialista es un momento significativo en su vida y debemos respetar su decisión, si desea ir sola.

Las adolescentes deben conocer la existencia y el peligro de las enfermedades de transmisión sexual. También deben saber que el cuerpo de una mujer debe estar apto y preparado para la experiencia maravillosa de la maternidad, a su debido tiempo. Tenemos que hablarles sobre los distintos métodos anticonceptivos, su importancia, su correcto uso y la responsabilidad con que debe ser tomado este tema, recordando siempre que es el profesional médico quien debe indicarles el adecuado a cada una. No debemos olvidar darles la más acabada información sobre las enfermedades de transmisión sexual y la manera de prevenirlas.

Después, nos espera el bello momento de acompañarlas en las distintas etapas de sus embarazos, sus partos y aportarles toda nuestra experiencia en la atención del bebé.

Queremos terminar diciéndoles que nosotras, mujeres-madres, en este maravilloso camino de la vida vamos sufriendo cambios, pero es bueno recordar que los recursos médicos actuales para mejorar la calidad de nuestras vidas, son altamente superiores a los del pasado. Sólo debemos tener confianza en el profesional que elijamos y ponernos en sus manos.

* Dra. Amelia K. de Farré – Dra. Graciela Sabbaga
Esp. en Ginecología del Instituto Modelo de Cardiología
Nota publicada en la revista «Por la Recta» (julio 2009)