Controlar al paciente portador de un dispositivo de estimulación cardiaca, no importa dónde esté ni a qué distancia, hasta hace poco tiempo parecía algo imposible o de ciencia ficción; sin embargo, ha empezado a hacerse realidad.

Esto es posible gracias a los nuevos marcapasos, cardiodesfibriladores y resincronizadores cardiacos que se implantan para el tratamiento de la insuficiencia cardiaca y las arritmias. Cuentan con sistemas de monitoreo durante las 24 horas, a través de un dispositivo que se le entrega al paciente cuando se los implanta, toma la información de ese monitoreo y la manda, vía satélite, a un centro de datos; éste chequea la información y, de encontrar una anormalidad, inmediatamente la noticia es enviada al medico de cabecera, vía mail, a cualquier lugar donde el profesional se encuentre.

En Córdoba, especialistas del Servicio de Técnicas No Invasivas y Arritmias del Instituto Modelo de Cardiología (IMC) han implantado, en los dos últimos años, esta nueva tecnología a tres pacientes; la información señala que, muy pronto todos los dispositivos contarán con ella y cada aparato que se implante en nuestro país, poseerá el servicio de monitoreo remoto, cuya confiabilidad y eficacia está siendo demostrada en los milesde personas que ya utilizan el sistema.

“Uno de nuestros paciente vive ahora en Chile y desde Córdoba podemos saber, en tiempo casi real, si hay alguna alteración cardiaca e indicarle los pasos a seguir. Esto es así porque, además del dispositivo implantado en el paciente, se le entrega un pequeño aparato conectado a un enchufe eléctrico -llamado “homemonitoring”- que debe colocar en algún sitio por el cual pase cerca al menos una vez al día; dicho aparato detecta la señal el dispositivo implantado en el pecho, toma la información acerca de su funcionamiento y la transmite vía satélite. Estos datos son enviados a un centro que opera, en este caso, en Alemania, desde donde, por dicho medio son transmitidos al médico de cabecera. Luego de analizar lo que recibe, y siguiendo la misma vía, le indica al paciente lo que debe hacer. Si todo funciona bien, la alarma, por llamarla de alguna manera, no entra en funcionamiento.”

Por su parte, el médico a cargo de ese paciente, cuando desea saber su estado, puede acceder a los datos de cada marcapasos implantado, ingresando, con un código pre-determinado, a una página Web, desde su computadora personal e incluso de los teléfonos móviles que hoy cuentan con recepción de Internet, obteniendo así la información de todos los parámetros que desee, incluso un electrocardiograma actualizado del paciente.

“Importantes instituciones especializadas en esta tecnología –agrega- ya están implantando este tipo de dispositivos y en todo el mundo hay más de 200 mil personas que lo llevan”.

Ventajas:

    • Envía señales sobre el funcionamiento del dispositivo.
    • Dispara una alarma si hay problemas graves o severos o si el paciente a recibido una terapia del equipo.
    • Reduce gastos médicos generales.
    • Mejora las posibilidades de predecir un posible empeoramiento de la insuficiencia cardiaca.
    • Permite controlar aspectos técnicos en forma satisfactoria.
    • El paciente asiste a menos chequeos presenciales.
    • Hay reducción en el traslado de pacientes.
    • La posibilidad de complicaciones es menor.
    • Se disminuyen los gastos generales.
    • El médico puede consultar cada día el dispositivo.
    • Su peso y tamaño es similar a los comunes.

Antecedentes:

Los marcapasos aparecen en la década del 30 del siglo pasado. Albert Hymann fue el primer cardiólogo que inventó un marcapasos. Sin embargo, hasta después de la II Guerra Mundial, no hubo avances significativos en su desarrollo. Tenían el doble de tamaño y peso que los usados actualmente. Se podían controlar, pero no programar.

El primer marcapasos portátil es de 1949. La aparición del transistor, en 1956 permitió que, de estos grandes prototipos, se pasara a la fabricación de aparatos más pequeños, el primero de los cuales fue colocado a una mujer, en Suecia.

Con el paso del tiempo aparecen marcapasos donde se pueden programar dos funciones, pero no recibir información. Posteriormente aparecen los marcapasos multiprogramables a los que se puede transmitir información. Ya en el siglo XXI surge esta nueva tecnología, con algoritmos que no sólo detectan anomalías sino que informan a distancia, a fin de que el paciente reciba las indicaciones médicas adecuadas. Investigaciones realizadas en 25.000 pacientes han demostrado que el 88 % se siente más controlado y seguro.

En la actualidad no miden más 5 cm., tienen una vida útil entre 8 y 10 años y funcionan con baterías de litio.