En las últimas décadas estamos siendo espectadores de algunos hechos particularmente llamativos y, al mismo tiempo, preocupantes.

Probablemente debido al aumento del tamaño de las porciones, a la ansiedad y a la dudosa calidad de algunos alimentos de gran consumo en la población pediátrica, la cantidad de niños con más peso que el aconsejable se encuentra cerca del 40%, con una tendencia en aumento que no parece detenerse. Tanto es así, que a nivel global el sobrepeso se ha triplicado en las últimas tres décadas y, en algunos países desarrollados, se especula que en treinta años, difícilmente se puedan encontrar individuos con peso normal. Esta auténtica epidemia que ha puesto en alerta a la salud pública mundial tiene connotaciones trascendentes, como complicaciones metabólicas, estéticas y el temido bullying.

Muchos de estos niños tienen un hábitode vida sedentariopor motivos diversos como inseguridad, comodidad, sobreprotección y/o hiperpaternidad, escaso estímulo a la actividad deportiva y/o recreativa,alto uso de dispositivos electrónicos y naturalmente el mismo sobrepeso,motivo por el cual promueven de manera involuntaria su sobrepeso ingresando en un círculo vicioso difícil de romper.

Al mismo tiempo, las enfermedades alérgicas en general y el asma en particular -frecuentemente subestimadas, subdiagnosticadas y, consecuentemente, subtratadas-, han sufrido en los últimos años un notable incremento en su incidencia, sin una explicación convincente hasta el momento. En la población pediátrica, cada ocho niños dos son alérgicos y sólo uno de ellos conoce su diagnóstico, por lo que las enfermedades alérgicas representanlas enfermedades crónicas más comunes en la niñez, con gran afectación de la calidad de vida y alto ausentismo escolar.

Llamativamente, relacionando dos enfermedades comunes pero sin conexión aparente hasta hace muy poco tiempo,numerosas investigaciones han mostrado de manera reciente evidencias respecto que el sostenido ascenso de la incidencia de sobrepeso y asma al mismo tiempo no es casualidad. Por el contrario, existe una clara conexión entre ambas condiciones y en cualquier sexo, aunque especialmente en mujeres. La alteración la mecánica respiratoria, activación de genes comunes ubicados en los cromosomas 5, 6 y 11, cierto efecto hormonal-particularmente de estrógenos-, influencia de la dieta, de la actividad física, de la genética, y especialmente cambios en la respuesta inmunológica e inflamatoria por el sobrepeso explican hoy con bastante precisión la estrecha relación entre éste y el asma.

Una vez más, se deben reunir esfuerzos para investigar y abordar de manera interdisciplinaria a los niños alérgicos. Se impone para nuestros pacientes un trabajo en equipo serio y constante que genere contención, control y mejoría del paciente y su entorno familiar.

Tenemos un nuevo desafío en la Pediatría, y es necesario que estemos preparados para afrontarlo como nuestros niños merecen.

Por Dr. Sebastián Croce

Servicio de Pediatría / Alergia Infantil