La opinión de un especialista en tabaquismo que está en contra del proyecto de bares exclusivos para fumadores. Ver Al cigarrillo no lo quieren de vuelta ni en bares exclusivos para fumadores.

Ayer me desperté con el llamado de un periodista, al que luego sucedieron muchos mensajes de amigos, exfumadores, pacientes, todos aterrados por la idea de un concejal que propone la creación de “bares para fumadores”. Me costó darme cuenta de que estábamos aquí y ahora, en 2016. Me pareció volver a 2000-2003, cuando sancionamos “nuestra” ley 9.113.

Tuve el honor de presentarla junto a un equipo de colegas, docentes, legisladores, ministros, sindicatos, empresarios hoteleros y de bares. La algarabía y expectativa de aquel momento por informar, prevenir, educar a la sociedad toda acerca de los efectos nocivos para la salud que genera el hábito de fumar.

Felizmente, la sociedad en su conjunto –fumadores, exfumadores y no fumadores– comprendió el mensaje y cambió de paradigma. Entendió que había sido engañada; que el fumar no es un placer: es una adicción que enferma y mata.

Del 52 por ciento de la población que fumaba en 2003, hemos disminuido al 25 por ciento a la fecha. Ayudaron otras leyes provinciales y nacionales y, a nivel mundial, el convenio marco de control de tabaco de la OMS, al cual adhirió la mayoría de los países. En todos los casos, se impide fumar en lugares cerrados.

Pero aún queda mucho por hacer, por acompañar a los fumadores a salir de ese laberinto envuelto de humo en el que se encuentran. De lo contrario, un legislador de nuestra ciudad no hubiese presentado este proyecto.

En Argentina, fallecen por año seis mil fumadores pasivos, involuntarios, los cuales por lo general son familiares, amigos, seres queridos de los fumadores.

Me cuesta imaginar bares distribuidos según la enfermedad que padezcan: para fumadores, obesos, hipertensos, diabéticos. Esto sería realmente discriminar.

Me cuesta pensar cómo haríamos con los empleados de los bares (“se buscan empleados dispuestos a enfermarse o a morir”). Imaginemos a personas expuestas ocho horas al humo del tabaco, puesto que no existen extractores capaces de eliminar las partículas de los cigarrillos. Imaginemos a una moza embarazada, los daños para el feto. Sólo por la necesidad de trabajar.

¿No sería mucho mejor, desde el punto de vista humano y sanitario, ayudar a los fumadores a dejar de fumar? Hay muchas alternativas y yo apoyaría ese proyecto de ordenanza.

Aprobar bares para fumadores sería retroceder 15 años.

Estimado concejal, no se deje vencer por la adicción al tabaco. Solicite ayuda profesional y podrá lograr una vida plena. No se deje vencer; estamos para ayudarlo.

Dr. Fernando Napoli

Experto en Tabaquismo. IMC

Nota publicada en el Diario “La Voz del Interior” (Martes 14 de junio / 2016)