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A pesar de que el fumar hoy no está de moda en ningún país del mundo, muchas adolescentes continúan fumando y otras se incorporar recientemente en el hábito; quizás lo hagan por imitación de padres, hermanos mayores, pareja o amigos, pero fundamentalmente, por desconocimiento de los daños que le ocasionará.

A pesar de que el fumar hoy no está de moda en ningún país del mundo, muchas adolescentes continúan fumando y otras se incorporar recientemente en el hábito; quizás lo hagan por imitación de padres, hermanos mayores, pareja o amigos, pero fundamentalmente, por desconocimiento de los daños que le ocasionará.

De hecho, la industria tabacalera apunta fuertemente su propaganda a promocionar el hábito de fumar en las adolescentes, por el género –las mujeres se incorporaron después que el hombre en la adicción al tabaco– y, en segunda instancia, quizás la más importante, porque en algún momento de sus vidas serán madres, y genéticamente podrán transmitirles a sus hijos e hijas la adicción al tabaco (quienes se transformarán así en sus futuros clientes). Es importante remarcar que el daño orgánico del cigarrillo es un 70 por ciento más grave en la mujer que en el hombre.

¿La noticia del embarazo es la mejor para dejar de fumar? Muchas pacientes me comentan que se enteraron de su embarazo por la sensación de asco que le producía el cigarrillo. Lejos de recomendarlo como un test de embarazo –todo lo contrario– el ejemplo sirve para demostrar el poder de rechazo orgánico que les ocasionan los 4.720 componentes químicos que contienen los cigarrillos, y que van a dañar fuertemente al feto y lo limitarán en su vida futura, tanto en su rendimiento físico como intelectual.

El fumar está asociado a grandes riesgos; como bajo peso al nacer, parto pretérmino, síndrome de muerte súbita del lactante, aumento de las enfermedades respiratorias en la infancia, así como posibles efectos cognitivos (dificultades de aprendizaje y desórdenes de la conducta), entre otros.

El consumo de tabaco también se asocia con graves riesgos para salud de la madre, tanto a corto plazo (embarazo ectópico, rotura prematura de membranas, complicaciones placentarias, y aborto espontáneo) como a largo plazo (enfermedad cardiovascular, cáncer, muerte prematura), sólo por mencionar algunos.

Estudios importantes en el mundo nos indican que al eliminar el tabaco en el embarazo se reduce un 20 por ciento el número de niños con bajo peso al nacer y 17 por ciento en los partos pretérmino. Y aumenta el peso del recién nacido en una media de 28 gramos, solo por mencionar algunos beneficios.

Además, mejora la salud a largo plazo de la madre, reduce sustancialmente el riesgo de enfermedad coronaria y otros problemas a largo plazo, como el cáncer de cérvix, enfermedades renales, respiratorias, fractura de cadera, alteraciones menstruales, menopausia precoz, infertilidad y depresión.

¿Y el estrés?

A pesar de lo mencionado, algunas mujeres no pueden o no quieren dejar de fumar incluso en el embarazo. Es más, algunas les comentan a sus parejas o me lo refieren en la consulta que el propio obstetra les aconseja que sigan fumando aunque menos para evitar estar nerviosas. ¡Nada más errático que éste concepto! Es que es mucho más fácil no fumar que fumar menos, ya que esto mantiene los receptores nicotínicos con hambre de nicotina y le pedirá más y más cada 20 minutos y eso sí que le ocasionará angustia y desesperación por fumar debido a las propiedades adictivas de la nicotina. Por esto, deben recibir asistencia de profesionales especialistas para lograrlo.

El embarazo es un periodo especialmente receptivo para los cuidados de salud. Es más probable que una mujer deje de fumar durante el embarazo que en cualquier otro momento de su vida.

Por ello, desde la primera consulta al gineco-obstetra hay que preguntarle si fuma, y desde esa primera visita hasta que deje de fumar se debe preguntarle siempre si ha dejado de fumar, motivarla, ayudarla. Y si no ha tenido resultado, derivarla a especialista en tabaquismo.

Apoyo

Fumar es uno de los pocos factores de riesgo importantes que es modificable; por ello, debe monitorizarse como una constante vital en cada visita, como se hace, por ejemplo, con la tensión arterial.

El apoyo, tanto del entorno clínico como social de la paciente, es muy importante para dejar de fumar. No solo los profesionales deben apoyarla sino también y fundamentalmente su entorno social y familiar, ya que si sus amigos, padres y pareja fuman, le resultará muy difícil tomar la decisión de dejarlo, y luego de parto sostenerla. Por ello, lo más aconsejable es que si su pareja fuma acudan ambos a dejarlo simultáneamente.

También es importante señalar que muchas veces la embarazada no fuma pero sí lo hace su pareja. Hay que hacerles conocer los daños que le ocasiona al feto como fumador pasivo, incluso si no fuma en presencia de la embarazada. Es recomendable que deje de fumar durante el embarazo de su pareja.

Lamentablemente, entre el 50 y 60 por ciento de las mujeres que dejan de fumar durante el embarazo recaen al año del parto, esto se debe quizás a que no estuvieron bien motivas, no realizaron un tratamiento médico adecuado, o bien no estaban dispuestas a dejar de fumar, por lo que sólo tendrán el carácter de suspensiones transitorias. Hay que estar atentos y continuar con un seguimiento y apoyo posterior al embarazo, tal como lo hicimos antes y durante este.

Siempre hay un momento, una situación, un motivo para comenzar a fumar; del mismo modo, hay un tiempo y una oportunidad para dejarlo, y la del embarazo suele ser una gran oportunidad para dejar de fumar… para siempre.


* Dr. Fernando Napoli
Experto en Tabaquismo. IMC
Nota publicada en el Diario “La Voz del Interior” (Miércoles 07 de Enero / 2015)

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